Préstamo tío

La campana

El faro sin niebla

 

Relatos breves inspirados en hechos tan extraños como ¿ciertos?

“La habitación 2C”

El recepcionista del pequeño hostal de carretera juraba que la habitación 2C estaba cerrada desde hacía semanas, inutilizada por unas obras que nunca terminaban. Sin embargo, cada noche a las 3:12 alguien llamaba a la recepción desde su teléfono interno.

Al descolgar, solo se oía una respiración lenta, profunda, como si quien fuera llevara mucho tiempo sin hablar. Él siempre preguntaba lo mismo:
—¿Quién es?

Y la voz —si eso podía llamarse voz— respondía con un murmullo húmedo, apenas audible:
—Ya queda menos.

Una madrugada, cansado del sobresalto, subió a la 2C decidido a desconectar el aparato. Abrió la puerta con el llavero maestro, encendió la luz y vio la habitación vacía: cama deshecha, polvo en las esquinas, el teléfono arrancado de cuajo.

Sonó.

La línea muerta vibraba en el suelo, emitiendo un zumbido imposible. Él retrocedió. Al descolgarlo por pura inercia, escuchó la misma respiración. Y después, muy claro, muy cerca:
—Estoy justo detrás.

Nadie volvió a verlo. La habitación 2C sigue cerrada, ahora sí, con llave nueva. Pero cuentan que, algunas noches a las 3:12, el teléfono de recepción parpadea… aunque nadie se atreve ya a contestar.

 

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23/02/2026

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