Préstamo tío

La campana

El faro sin niebla

 

Relatos breves inspirados en hechos tan extraños como ¿ciertos?

🚢 El Faro sin Niebla y la Lista Olvidada

 

El faro de Punta Vicaño, cerca de Sanxenxo, se alzaba desafiante contra el oleaje del Atlántico. Su guardián, un hombre silencioso llamado Antón, había pasado treinta años entre el aroma a salitre y el sonido rítmico de la sirena. Pero la historia que contaré no trata de tormentas, sino de un silencio inusual.

En el verano de 1987, una densa y persistente niebla cubrió la costa gallega durante 17 días, paralizando la pesca y desviando rutas. El sistema de megafonía del faro de Antón estaba en funcionamiento 24 horas al día, emitiendo su grave advertencia. Sin embargo, en pleno pico de la niebla, Antón juró que, durante exactamente tres minutos y diecisiete segundos, su faro había quedado en absoluto silencio. La sirena dejó de sonar, y el haz de luz se apagó, dejando el mar en una oscuridad y un mutismo inexplicables, como si la propia atmósfera hubiera absorbido el sonido y la luz.

Cuando el suceso se reportó, la inspección técnica descartó un fallo. Los registros mecánicos mostraban una operación perfecta y continua. Antón, ya conocido por su seriedad, fue tachado de fantasioso.

Lo extraño no es el apagón que nadie más verificó, sino lo que vino después. Semanas más tarde, Antón, revisando unos viejos libros de registro, encontró una Lista 1ª de 1943. En esa lista, entre la nomenclatura de aparejos y víveres, había una entrada tachada: "Buques Mercantes" y, justo debajo, una nota manuscrita: "El faro debe callar 3:17 si regresa 'El Silencioso'."

Antón sabía que los buques mercantes ya no se incluían en esa lista desde hacía décadas, pero la nota lo heló. El apodo "El Silencioso" era una antigua superstición de los marineros de la zona, una referencia a un viejo galeón naufragado que, según la leyenda, solo se hacía visible en la niebla y era completamente invisible a la luz artificial y sordo a cualquier sonido humano.

Antón murió con la certeza de que su faro no falló. Simplemente, obedeció una orden olvidada, escrita décadas atrás, para no molestar a un fantasma. Y aunque la lista de 1943 se perdió o nunca existió oficialmente, el faro de Punta Vicaño, desde entonces, nunca ha vuelto a sufrir una niebla que dure más de 48 horas. ¿Coincidencia?

 

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13/01/2026

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